MIEDO (Alberto Meléndez)

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Llevo meses sin escribir en el blog. Varias ideas me han surgido en este tiempo, varios casos, varias situaciones. Varios relatos emocionantes han sido pre-escritos antes que este, al menos en mi cabeza. La muerte pacífica de un niño acostado entre sus padres y su hermano mayor, el músico que se marchó con música, la abuelita delirante que penaba porque sus hijas no podían ver lo que ella disfrutaba en su delirio…

Pero de tan pre-escritos digamos que ya han prescrito, que perdieron su novedad mientras pulía sus palabras. O quizá…

Quizá lo que ocurre es que escribo para desahogar mis preocupaciones, para sacar lo que me duele. Como el niño que corre remangándose el pantalón a que su madre le vea su herida… No es exhibicionismo. No creo ser (tan) vanidoso. Es otra cosa. Mostrar lo que me duele me alivia.

Y lo que ahora me duele y muestro es  miedo.

Y veo miedo a mi alrededor.

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Miedo a irse. Miedo a quedarse. Miedo a estorbar. Miedo a la indiferencia.

Miedo en los ojos de compañeros que sienten miedo ante lo que creen que el paciente necesita. O va a necesitar. Miedo en las palabras de los enfermos, de las familias; miedo a lo que vendrá, a cómo vendrá, a cuándo vendrá…

Miedo en profesionales que temen alzar la voz. O alzar el cuello. Miedo a un titular, a un mensaje, a un tweet, a un “me gusta” en una red social. Miedo a la crítica. Miedo a la evaluación. Miedo a lo establecido. Miedo a la revolución.

Y yo tengo miedo.

Miedo a ser incorrecto, a molestar. A no ser lo suficientemente “de unos o de otros”.

Miedo al fracaso, miedo a no estar en lo cierto. Miedo a que “todo esto” no sirva para nada. Miedo a no estar haciendo lo que realmente importa. Miedo a ser parte del problema más que de su solución. Miedo a ser un engranaje más de la rueda. Miedo a irme. Miedo a seguir…

Miedo al poder que veo en otros. Miedo que disfrazo de prudencia. Miedo cómplice. Miedo adulto que parece niño. Miedo a la denuncia, a significarme, a no ser neutral.

Miedo al miedo.

Y me resuenan las palabras de mi amigo Emilio Herrera. “¿Qué harías si no tuvieras miedo?

¿Qué haría yo si no tuviera miedo?

 

(Quizá escribir sobre el músico que se fue con música, la anciana que sentía que sus hijas no vieran su hermoso delirio, el niño que marchó junto a sus padres y su hermano… O sobre la OPE, la Ley de Eutanasia, amigos que ya no están… Pero me da miedo.)

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13 comentarios sobre “MIEDO (Alberto Meléndez)

    Daniel Ramos escribió:
    26/07/2018 en 07:01

    Tu miedo muestra tú sensibilidad! Gracias por estas palabras. Las leo a primera hora en la calma del desayuno.

      albertoenblogalta respondido:
      26/07/2018 en 20:19

      Gracias por tu generosidad en emplear tiempo sagrado (el desayuno LO ES…) para leer mis miedos.
      Un abrazo!!!

    Javier Peteiro Cartelle escribió:
    26/07/2018 en 09:40

    Un excelente post.
    Es bueno escribir sobre el miedo. El miedo nos hace humanos. No existe el valor sin el miedo que lo promueve.
    Y hay muchos miedos. Es probable que yo escriba algo en este sentido en mi blog en una próxima ocasión. De otro modo, porque los miedos de cada cual son eso, suyos.
    Miedos normales y miedos patológicos como la diferencia entre ansias y ansiedades.
    El miedo nos humaniza en una solidaridad con los otros que, aunque tengan miedos distintos, o fobias, o ansiedad o, lo peor, angustia pura y dura, comparten algo esencial.
    Un cordial saludo,
    Javier Peteiro

      albertoenblogalta respondido:
      26/07/2018 en 20:18

      Gracias Javier. Son mis miedos como dices, que muestro para explicar(me) lo que vivo…
      Un abrazo!

    Emilio Herrera escribió:
    26/07/2018 en 18:28

    Querido Alberto gracias por tu Valiente post y por tu menciòn.
    El miedo nos invita a la prudencia y eso no es malo. Se torna peor cuando nos amordaza, o cuando nos congela porque no sabes si escoger Guatemala ô Guatapeor ( como le pasaba al Perro de Seligman), cuando trabaja en pro de la obediencia a algûn opresor, cuando sirve a la coacción, cuando abronca la libertad.

    La conciencia del miedo es una prometedora ventana, no sôlo hacia el exterior sino hacia el propio alma. ( Y esa sí que inspira respeto, especialmente cuando uno la abandona por un tiempo y se vuelve gris ante sí mismo).

    A menudo hablamos con facilidad de la tiranía de los poderes oficiales: pero no somos lo suficientemente coherentes con nosotros mismos, en mostrar nuestras divergencias con nuestras propias mayorías, con la opinión generalizada, con la gran masa, La autonciencia del miedo no es un problema: sî la sensación de cobardía.
    Cobarde es quien se calla y permite la tiranía de los brabucones: quien no se levanta a decir “ basta” cuando siente que le tiemblan las rodillas antes de defender a quien es màs debil. (Lo bueno es que son tan frecuentes las injusticias, que uno tiene muchísimas posibilidades de redimirse cada día)

    El miedo nos paraliza.
    Y sí, comparto que nuestro sistema en conjunto, lleva demasiado tiempo, demasiado parado. Las demagogias han adulterado tanto los silencios como los gritos de guerra, y lo peor es que a menudo uno se justifca porque teme incluso, no saber de que grupo fiarse para alzar la mano.

    De verdad, lo qur hemos de temer es a ser injustos o deshonestos. Y muy especialmente, a la falta de coherencia con nosotros mismos. Esa coherencia, la indagada por Antonovski, ( como refiere Alejandro Jadad), es la que nos permite identificar si somos simplemente precabidos o nos hemos vuelto “insanos” por haber desalineado nuestra historia vital con la misión desde la que necesitamos aportar a la comunidad.

    Valiente es quien elige la libertad que necesita a pesar de las consecuencias; no quien es inconsciente de las posibles represalias.

    Querido amigo. La verdad, la de cada cual, siempre tuvo consecuencias. La coherencia, a menudo tan difícil de mantener, nos marca ( como una alarma) cuando por màs que cueste, uno debe abrir ciertas ventanas. A pesar del riesgo de posibles vendabales.

    Una de las recompensas de gritar los propios miedos, es poder descubrir que otros muchos tambièn temen a la soledad en medio de tanta gente (…). Eso pasa, cuando un grito en el silencio, se sigue de un reconfortante eco de otros tantos. Al fin y al cabo, somos seres sociales. Asî se empiezan las pequeñas revoluciones de cada día.

    Gracias por tu honestidad; y por el arrojo de abrirnos a tus dudas.

    Que vuelva a acompañarnos tu blog, por favor: siempre fue un sitio donde reconocernos. Donde dejar resonar las inquietudes. Donde compartir miedos y salir airosos, sin desaires.

      albertoenblogalta respondido:
      26/07/2018 en 20:33

      GRACIAS EMILIO.
      “Haber desalineado nuestra historia vital con la misión desde la que necesitamos aportar a la comunidad”. Ese es mi gran miedo. Y por lo que veo en los enfermos, es causa a mi juicio de gran sufrimiento al final de la vida. Cuando percibes que ya no hay vuelta atrás.
      Bueno, gracias por tu tiempo y por tus palabras. Gracias por tu ejemplo. ¡¡TE DESEO LO MEJOR!!

    Rafael Gómez García escribió:
    26/07/2018 en 19:05

    Reblogueó esto en ragomgary comentado:
    El primer paso para perderlo es saber que lo tienes.
    La verdad os hará libres.

      albertoenblogalta respondido:
      26/07/2018 en 20:16

      Gracias Rafa. No sé si la respuesta es perderlo. Desde luego reconocerlo es importante… En fin. Un abrazo.

    Maria Jose Puga escribió:
    26/07/2018 en 23:50

    Abrir los brazos y abrazar el miedo, pero no ese que paraliza e impide actuar; si no acoger el miedo que moviliza, que nos saca de nuestra zona de confort. El miedo en los ojos del otro, del que sufre, de la anciana, del niño enfermo, unirlo al propio. Sacar los miedos de lo individual y compartirlo. Y en la intersubjetividad construir los lazos que nos amarran al otro y de ese miedo compartido construir lo humano que nos da sentido y trascendencia. Ese es el miedo que nos hace mejores médicos …

      albertoenblogalta respondido:
      27/07/2018 en 22:27

      Gracias Mari Jose. Qué acertado y qué bonito lo que dices. Gracias de corazón.

    Charo Elcuaz escribió:
    12/08/2018 en 22:56

    Leído

    idoiaalcorta escribió:
    17/08/2018 en 18:35

    A mi me ayuda saber que somos unos cuantos los que tenemos todos esos tipos de miedos de los que hablas…Un beso

      albertoenblogalta respondido:
      19/08/2018 en 18:26

      Bueno, para mí eres una referencia en Euskadi. Precisamente por tu capacidad para decir y denunciar. Vale, acepto, lo harás “con miedo”, pero lo vences. Y es una gozada que lo hagas!! Un beso Idoia.

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