LO QUE NO NOS CUENTAN (Maxi Gutiérrez)

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¡Qué agradecido estoy a tantos relatos vitales compartidos!.

Las personas que pasan por nuestras consultas dejan trazos de su vida escritos en el aire. Aire que respira su médico y que se lleva en la mochila para echar mano de ellos cuando el empinado camino de la vida lo exige. Es un privilegio y un aprendizaje sentirse reconfortado por lo que las personas comparten. Sólo con el ánimo de aliviarse, sin quizás saber lo que aportan al que está al otro lado de la mesa. Nos cuentan, nos cuentan, nos cuentan…

Pero, ¿qué pasa con aquello que no nos cuentan?. Aquellas historias que se quedaron en la elaboración del camino previo y en la sala de espera. Relatos que nunca consiguieron atravesar el umbral de la puerta. Historias frustradas, acalladas, vergonzantes o supuestamente insignificantes… Como dice la canción, historias que son como los besos que no damos  y que nunca sabremos a dónde fueron .

Manifiesto mi más profundo respeto por aquello que las personas no me quieren contar. Lo entiendo. Lo acepto. Aunque la intuición se empeñe en pelearse con la realidad y cueste admitir el silencio. Así es la entrevista, llena de silencios y llena de interpretaciones de lo que no se dice. Respeto, respeto por encima de todo.

Pero, también expreso mi más profundo dolor por aquellas historias que “no dejé” que me contaran. Historias ahogadas por las prisas, ocultadas por el cansancio o abortadas por las interrupciones donde lo urgente devora lo importante.

Es duro imaginar un error por no haber dicho aquella palabra. Es fuerte no haber puesto cara de complicidad para ofrecer el tiempo infinito de algo que mereció ser contado. Y sé que no sólo soy yo responsable pero… me resulta duro.

 

Todo esto me viene a la cabeza porque hace unos días mi amigo Raúl  (un médico de pueblo) me pidió que contara una de sus maravillosas historias en un foro sanitario de expertos en comunicación .

Le puse voz y sentimiento a una historia de silencios titulada “LA ENTREVISTA”. La podéis rescatar en su blog  o escucharla en el siguiente video.

Y alguien pensó que todo este trabajo merecía un premio… y así fue concedido.

Lo recibo con gratitud, sabiendo que el mayor premio es tener la oportunidad de reflexionar sobre las vidas que contadas o no, me ayudan a crecer como profesional y como persona.

Me siento privilegiado.

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