CONSULTAS “SAGRADAS” DESDE EL LADO DEL PACIENTE (Maxi Gutiérrez)

Posted on

Una vez leí que las personas se mueven en la vida por tres cosas: el amor, el hambre y la muerte.

Y me parece que tiene mucha razón. Nos mueve el amor y también el desamor, el recuerdo de lo que amamos y lo que deseando nunca fue; hay quien sólo se siente movido por el odio. En el hambre se escenifican las necesidades básicas mal cubiertas, la pobreza y la exclusión; la falta de lo fundamental. La muerte nos inquieta en su llegada pero, también en su deseo, en su miedo y en sus pérdidas dolorosas; los límites de la vida, su final y su inicio, generan grandes inquietudes.

De esto quiero escribir hoy, de las personas que vienen a la consulta a poner sobre la mesa cuestiones de alto valor emocional y a veces, lágrimas.

Me interesó cómo sería vivido eso como paciente y tuve el atrevimiento de preguntar a personas con las que creo haber tenido una “consulta sagrada”. Sobre cómo lo habían vivido, cómo lo evaluaban y cómo lo querían contar. Yo atrevido y ellos dispuestos. Me lo han relatado con sencillez y con sinceridad, desde la generosidad que produce el agradecimiento. Así he recogido sus enseñanzas y sus palabras textuales que van en cursiva.

Me he dado cuenta que las personas necesitan un síntoma orgánico, biológico o físico para poder venir a la consulta. Es lo que han aprendido que este sistema les pide como peaje. Lo que les hemos vendido, lo primero que preguntamos y deseamos: ¡¡¡el síntoma!!!. Quizás es lo que ellos mismos pueden permitirse para poder acudir. Porque venir con las miserias por delante es demasiado duro para ser aceptado. Necesitan el insomnio, el dolor o el mareo para poder reservar la cita.

Antes de llegar a la consulta hay mucha elaboración previa, mucha duda. Miedos y contextos que han sido muy rumiados. Porque hay cosas que no son fáciles de contar, porque no lo había contado antes, porque no hacía más que llorar o porque no sabía como iba a reaccionar mi médico. Por eso vienen protegidos -con la coraza– aunque saben que tienen que abrirse y buscan que nosotros se lo pongamos fácil.

Me han hecho consciente que la acogida es fundamental. Las personas buscan ser escuchadas, sentir confianza y notar que merecen nuestra atención. Sin burocracias ni juicios. Sentirse protegidas. Precisamente “lugar sagrado” también se define como sitio donde nada ni nadie puede dañarte. Y no todo tiene que ser dicho. Lo perciben con todos los sentidos: palabra, gesto, contacto y tono.

También reclaman su tiempo. El tiempo necesario. Sin prisas. Aún siendo muy conscientes de que es un bien escaso y limitado. Agradecen los espacios de silencio, cuando dice: callaba mientras yo lloraba. Tomemos nota y que parezca que el tiempo se para mientras gestionamos el tiempo que corre.

Sin prisas, las personas quieren vivir su propio proceso. Desean profesionales que se lo permitan. Quieren contar todo lo sucedido y sentido, compartir sentimientos -de soledad, de ideas autolíticas, de cosas inconfesables…-, sentirse comprendidos y aceptados sin juicios. Saben que esto no es trabajo de un día, quieren longitudinalidad. Y quieren recibir acogida incluso cuando saben que no han hecho bien. Sin broncas y con respeto.

Buscan un plan que puedan acordar y discutir con su profesional. Necesitan que les hagamos caer en la cuenta, necesitan compañía y consejo. A veces desean que tiremos de ellos y otras que respetemos su parálisis. En definitiva, esperan que hagamos arte. Ser ayudados para buscar apoyos aunque a veces sean tan cercanos y tan íntimos que teniéndolos al lado no se dan cuenta que existen: los psicoterapeutas de la vida diaria que me gusta llamarles. Y aceptan ser derivados a otros profesionales para encontrar la mejor ayuda posible. Eso supone aceptar nuestras propias limitaciones. Sabiendo que derivar no resta nada, sólo suma o multiplica cuando no es abandonarlo en el otro sino acompañarlo juntos.

Y quieren resultados que pueden ser sólo comprensión, alivio o liberación para vivir, hacer lo que quiero o salir del agujero. Necesitan tiempo para cambiar y recuperar lo fundamental: aprender lo importante de la vida. Si además, mi médico me llama cuando ve algo raro o siento que se preocupa por mí, eso deja en la relación una huella imborrable.

 

Y así lo han relatado:

 

Siempre me enseñan, me transforman, me modelan y hacen que mi práctica vaya cambiando. Ellos, los pacientes, y todos aquellos compañeros con los que comparto dudas e inquietudes (#siapBILBAO)

Por eso, quiero comprometerme a:

  • Seguir teniendo en cuenta la opinión de mis pacientes y mantener vivo el espíritu de aprender juntos.
  • Acercarme con el respeto debido para acompañar el proceso de cada uno, hasta dónde y cómo quiera.
  • Acoger y dedicar tiempo a aquellos que nunca consiguieron tener su consulta sagrada conmigo porque no se dieron las circunstancias o porque no se lo facilité.
  • Desarrollar herramientas para sistematizar y enseñar cómo facilitar la expresión de las emociones en el contexto de la consulta.
  • Explorar los espacios comunitarios como lugar privilegiado para gestionar las emociones donde la comunidad sane a sus propios miembros.
  • A seguir investigando y explorando estos terrenos de “lo sagrado”.

 

“No te acerques. Quítate las sandalias de los pies pues, el sitio que pisas es lugar sagrado” Éxodo 3,5
Anuncios

6 comentarios sobre “CONSULTAS “SAGRADAS” DESDE EL LADO DEL PACIENTE (Maxi Gutiérrez)

    Inma Moraza escribió:
    29/02/2016 en 19:10

    Emociona, que más se puede decir….

    lucmen escribió:
    29/02/2016 en 23:40

    Qué hay que hacer para tenerte como médico? Soy muy tecnológica pero una cosa que me agobia es que la profesional sanitaria que me atiende teclee con dos dedos, no sepa lo que le aparece en pantalla, la impresora no le imprima y mientras tanto me malatienda. Creo que sería muy bueno que hubiera una persona hábil en el manejo de las tecnologías y repositorios clínicos y otra profesional sanitaria y con muchas dotes de atención al paciente. Más empleo, mejor atención, menos gasto en medicación.

    Mi abuela cuenta que mi bisabuela estaba agonizando a veces y que llegaba el médico rural, conversaba con ella, le preguntaba y le ponía en valor y al rato caminaba junto a él y charlaba sin acordarse de sus males.

    Quizá necesitemos también “coach sanitarios” que sugieran más pautas y menos medicamentos (muy bueno el #AsiEsLaVidix).

    Las mujeres del medio rural de Álava han desarrollado la “Empoderamina con sororitina” apta para compartir con todas las personas 🙂

      maxigutierrez respondido:
      01/03/2016 en 23:54

      Un profesional de la medicina de familia debe dominar todas las artes, incluidas aquellas que facilitan el manejo tecnológico pero, para que le ayude a establecer una relación terapéutica fuerte.
      Así que el que no sepa, que aprenda.

      Y estoy de acuerdo con el tema de la desmedicalización de la vida. Más escucha, más empatía, más explorar lo pisco-social y menos pastillazos para todos…
      Gracias, Mentxu.
      Busca y elige, que no todo vale.

    Agustina escribió:
    01/03/2016 en 19:05

    Qué maravilla, Maxi. Consigues emocionar con estas reflexiones. Qué bueno que haya profesionales como tú.

    albertoenblogalta escribió:
    01/03/2016 en 20:58

    Maxi, no sólo me ha emocionado leerte y escuchar los testimonios. Como sabes algo ya conocía. Pero lo más “peculiar” y que más me ha sorprendido es que de todo ello sacas no solo conclusiones, sino compromisos. Y los haces públicos… Por tanto el post no es ya un ejercicio para mostrar una forma de trabajo, sino un contrato que firmas con los pacientes y con nosotros. Gracias por tu sinceridad y por tu valor. Por tu profesionalidad. Porque, ¿sabes que “profesional” viene de “prometer”?
    Un abrazo.

      maxigutierrez respondido:
      02/03/2016 en 20:51

      La vida nos debe ayudar a generalizar, a concluir, a observar sobrevolando para encontrar algo de verdad (sólo algo) y desde ahí, humildemente, me encuentro urgido a cambiar. Ese es mi compromiso, hacer las cosas mejor desde lo que los y las pacientes me dicen… porque lo dicen claro, ¡sólo hay que escucharles!
      Gracias por tu benevolencia, Alberto… y Agus… y todos los que os emocionáis como yo escuchando estos testimonios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s