CONSULTAS “SAGRADAS” DESDE EL LADO DEL PROFESIONAL (Maxi Gutiérrez)

Posted on Actualizado enn

Así entro yo cada mañana a mi consulta: todavía dormido -la noche me atrapa en estudio y reflexión noctámbula- pero, generalmente contento porque camino abierto a la sorpresa del encuentro. Y porque tengo la sensación de que cada día la consulta me enseña algo. Algo para la vida.

No tengo que subir escalones para llegar a la sala 10. Mi consulta esta “a pie de calle”, donde se filtra la vida sin pedir permiso. Allí se cuelan las preocupaciones, los desvelos, las alegrías y las desgracias. Sanitarias o no. En definitiva, las cosas importantes de la vida.

Así puedo retomar el término que inició Juan Gervas: LAS CONSULTAS SAGRADAS

IMG_4483Según dice Wikipedia, lo sagrado es “lo que atañe a lo fundamental”, “a los principios que fundan algo”, “a lo que se tiene mucho aprecio”.

Cambio mi atuendo y cambio mis zapatos quizás por comodidad, no sé. Ahora pienso que igual tiene que ver con que el lugar que piso es el “lugar cotidiano de lo sagrado a pie de calle”.

 

 

 

Todo depende del contexto.

Cuando alguna vez me ocurre que en las tres primeras consultas del día se producen tres enfrentamientos, paro, miro alrededor y pienso “va a ser que algo me pasa y quizás ellos no tienen nada que ver”. Y a veces lo encuentro. Son mis circunstancias personales que van conmigo a todas partes, aquellas de los que no puedo apearme.

El contexto de la prisa me mata. No puedo soportar cuando la sala de espera esta llena de personas con ocupaciones y tareas que aguantan pacientemente su turno. Y me debato entre el respeto que les debo y el necesario tiempo de atención que necesita cada uno. A veces, consigo recomponerme, centrarme en lo importante y buscar tiempo donde no existía. Otro arte.

Pretendo hacer una intervención justa dando más al que más necesita. Volcarme en el más discapacitado, en el más desvalido, en el más sufriente. Y a veces no es fácil saber quién es “el más” o ni siquiera quién es el sufriente y su grado de sufrimiento.

Los relatos vitales de las personas y sus consultas me conmueven. Me conmueven sobremanera. Puede ser por la forma en la que lo cuentan, por la empatía que me producen o por el desgarro que experimentan. Me alegro que me conmuevan, siempre digo que me hace sentir que estoy vivo porque estar vivo muchas veces es eso, sufrir con el otro.

Entonces vienen a mí todas las cuestiones aprendidas: lo que se espera de mí como profesional, como persona y específicamente como hombre. Abandero la distancia terapéutica como imprescindible para ser médico y absorbo las lágrimas de mis párpados inferiores para que ninguna de ellas salga por otros caminos visibles.

A veces no puedo y sé que, aunque lo disimulo, ellos ya se han dado cuenta de mi emoción contenida.

Aquí me descubro como “hombre-varón-masculino” en tránsito. En un largo proceso vivido en grupo he descubierto como el hecho de serlo marca mis emociones y sobre todo, la expresión de las mismas. Tímidamente voy avanzando en el camino de la capacitación emocional que un día me robaron. Así me descubro más humano y más persona.

Intento evitar la dependencia, el enganche profesional que impide a las personas volar por sí mismas. A medida que avanza el proceso busco fórmulas que me permitan distanciar las consultas y pasar a segundo plano. Por supuesto, dejando la puerta abierta a lo que hiciera falta. Retirarme es una buena evaluación de si el proceso ha sido reconstituyente.

Mirar y compartir con tantos compañeros y compañeras que se dejan la piel cada día en esto. Que dan tanto de sí mismos, restando a veces a su familia y a su vida personal… Y eso también me parece sagrado.

Por otra parte, ¡cuánto nos focalizamos en los que son los contrario!, ¡cuánto nos distorsionan y envenenan! Haré el propósito de poner en valor más a los primeros que a los segundos y seguiré viviendo con pasión mi profesión.

 

Después de haber reflexionado y compartido durante meses sobre las consultas sagradas en torno al #siapBILBAO quiero comprometerme a:

  • Saber recoger las necesidades de las personas que vienen a mi consulta, facilitar la expresión de sus emociones y saber esperar.
  • Aprender a manejar el arte de establecer una distancia empáticamente terapeútica
  • Gestionar el tiempo y los recursos para ofrecer lo mejor de mi mismo
  • Enseñar a los estudiantes y residentes lo sagrado de nuestra profesión
  • Facilitar espacios entre profesionales para hacer un ejercicio de introspección y diálogo que nos ayude a crecer en cuidar “lo sagrado” de nuestro trabajo.IMG_3806
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s