¿POR QUÉ NOS HICIMOS MEDICOS? (Maxi Gutiérrez)

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Hace unos días mi amigo Pancho ha compartido conmigo una foto de una de las personas que más quiere en el mundo. Una de esas fotos que produce tal derroche de sentimientos que me siento enamorado por ella.  Mírala… Contempla… Disfruta… Y déjate decir… Te la regalo.

José Tomás y el Sheriff Woody
José Tomás y el Sheriff Woody

José Tomás esta envuelto en una de esas historias que nunca buscó y que nadie imaginó a su alrededor. El cáncer y él se encontraron un día y José Tomás lo saluda con la inocencia que sólo un niño posee. José Tomás adora a sus médicos. Quiere parecerse a ellos y cuidar al Sheriff Woody como le cuidan a él… ¿Hay algo más bonito? ¿puede haber más ternura en una imagen?

Alguna de las personas a las que acompaño en la consulta también percibo que si tuvieran muñecos, su agradecimiento llegaría hasta ellos. Pero, como no son niños no se atreven a mostrarlo tan gráficamente.

 José Tomás me hizo pensar en ¿por qué nos hicimos médicos? ¿por qué me hice médico?. Confieso que no creo en las vocaciones infundidas por fuerzas superiores. Tampoco reconozco en mi ADN genes médicos ni haber mamado de fuentes sanitarias cercanas. Por suerte, no fui un niño enfermo, al contrario, en aquel tiempo éramos “sanos sin revisiones”.

Recuerdo haber participado en un ambiente de infancia y sobre todo, de juventud donde el deseo de justicia y las reivindicaciones de los derechos humanos estaban en el aire que respirábamos. El deseo de un mundo mejor se impulsaba desde muchas fuentes: la política en su anhelo democrático, la religión con una Iglesia comprometida con la justicia social, el asociacionismo deseoso de libertad,… y más.

Si a eso le añadimos un baño de realidad cuando tu padre te dice “elige algo que tengas cerca de casa” (porque no daba para mas), entonces me encuentro haciendo la matrícula en la Facultad de Medicina.

Sin duda, el deseo de hacer algo por los demás, de contribuir a la mejora social y de sentirse interesado en el ser humano fue lo que a muchos nos movió a ser lo que somos. Y a partir de ahí se construyó la vocación. Y empezamos a sentirnos llamados hasta vivirlo con la pasión del que se siente satisfecho por colaborar en la mejora de la salud de las personas. Quizás demasiado pretencioso pero, seguramente, por eso nos hicimos médicos. Por eso me hice médico.

 No dudo de la vocación de mis jóvenes residentes al contrario, son personas entregadas y dispuestas pero, no estoy seguro si ahora el proceso es el mismo. Sin duda algo tienen que ver las desorbitadas notas necesarias para poder acceder a la carrera de medicina. Porque cuando uno tiene el listón tan alto seguramente la vocación se apaga sola: es cuando el “no puedo” se convierte en “no quiero”. En cualquier caso, lo que más me preocupa es lo contrario, que cuando uno es brillante en sus notas (que no siempre en su persona) se sienta empujado a matricularse en medicina aunque las personas le importen un carajo. Eso, permítanme, es un suicidio sanitario y social.

Los que elegimos ser médicos y médicas hace años no tuvimos que hacer salto de altura para llegar a la Universidad y… tampoco hemos salido tan mal ¿no?.

 Debe haber otro sistema más humano y mas humanizador para que José Tomás el día de mañana, sea lo que quiera ser. Y si su deseo es auscultar a muchos Sheriff Woody pueda serlo sin tener que demostrar a nadie que es un portento en superar pruebas examinatorias. Que si se siente movido por contribuir en el cuidado tanto como a él le cuidaron, pueda hacerlo sin límites.

Si no es así, la medicina perderá a los mejores profesionales y a las mejores personas.

 

 

NOTA AL PIE: Todavía no tengo el gusto de haber podido conocer en persona a Jose Tomás pero, desde aquí quiero desearle lo mejor en su aventura sanitaria y personal. Quiero agradecer su gesto fotografiado para la contribución de una profesión médica compuesta por los mejores hombres y mujeres. Gracias porque tu gesto nos hace crecer, nos hace “grandes”.
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21 comentarios sobre “¿POR QUÉ NOS HICIMOS MEDICOS? (Maxi Gutiérrez)

    Javier Peteiro Cartelle escribió:
    02/10/2015 en 09:19

    Preciosa imagen para acompañar a un post excelente.
    Creo que muchos nos hacemos esa pregunta, curiosamente más aun cuando más cerca vemos la jubilación (aunque uno nunca deja de ser médico, vaya en avión, tenga familiares enfermos o sea él mismo paciente).
    La pasión por la medicina está reflejada en ese juego infantil. Quién sabe si ese niño al que todos deseamos una rápida curación convertirá su juego en vocación servicial, pero no sería descartable.
    Precisamente esa imagen nos induce a reflexionar sobre la solemne estupidez que supone el criterio de nota de corte para iniciar estudios de Medicina. Eso es algo doblemente estúpido porque, por un lado, equipara el ser buen médico a haber sido buen estudiante en el bachillerato (no parece haber tanta exigencia en los exámenes de la licenciatura). Y, por otro lado, facilita que quien haya obtenido una nota muy alta se decante por Medicina, no por vocación, sino porque sea la opción que parezca más conveniente desde el punto de vista laboral.

      maxigutierrez respondido:
      02/10/2015 en 23:44

      Cierto Javier, a mi la imagen me cautivó a primera vista. Es potente. No hay rostro, no hay gesto, no hay palabras pero, trasmite mucho. Supongo que sobre todo a los que tenemos todo el día el fonendo entre las manos y a los que cada día nos hacemos la pregunta de por qué esto nos apasiona tanto y da mucho sentido a nuestra vida.
      Cuando durante todo el día de hoy he recibido vuestras reflexiones y he comprobado como es una pregunta que muchos nos hacemos… he querido mucho más a José Tomás.

    @DoctorCasado escribió:
    02/10/2015 en 11:33

    No es fácil diseccionar lo que se esconde debajo de una decisión. Podemos inferir razones pero la respuesta completa implicaría tener la potestad de mirar el sistema desde fuera y eso ya nos contó Gödel que no era posible.

    Mi respuesta tiene que ver con la intuición, con la sospecha de que mi camino vital iba por ahí. También con el convencimiento de que es una forma privilegiada de aventurarse a comprender al ser humano. La medicina siempre fue para mí medicina general, la posibilidad de mirar con gran angular y acompañar cualquier tipo de cuestión. “Nada humano me es ajeno” como nos dijo el sabio. Pero qué difícil es acompañar y tratar de entender. Nos hacen falta muchas narrativas para escuchar bien las que nos van llegando. Hay que construir con ladrillos de ciencia, arte, humanidades, sensibilidad, música, arquitectura y otros mil elementos.

    Con la que está cayendo hay que tener un punto de locura para tomar esta elección. Creo que todavia lo mantengo, así como la sospecha de haber acertado.

      maxigutierrez respondido:
      02/10/2015 en 23:49

      Relatos vitales de los que me siento privilegiado. Tantas personas los ponen delante de mí con absoluta gratuidad!!! y esperan mi ayuda!!! Confían tanto que a veces me da miedo.
      A estas alturas de mi recorrido profesional necesito más ciencia humana que ciencia médica, sin duda.

      Y otra: me encanta hablar de sospechas e intuiciones. Quiero dejarme llevar más por lo que me nace dentro, por lo que huelo, por lo que presiento… Estoy cansado de “tengo que…”. Necesito sentirlo y enamorarme.

    @elimonramirez escribió:
    02/10/2015 en 14:15

    Gracias per el post y por la historia, Maxi.
    Yo no recuerdo no haber querido ser otra cosa que médico. antes que madre, antes que esposa…
    No sé decir porqué.
    Mi abuelo era un eterno enfermo, yo lo adoraba… Vete a saber si quería curarlo… Tal vez fuera eso.
    Sí que estudie duramente en BUP y COU, y puse en la selección 3 facultades de Medicina y como 4a, Filosofía.
    Y el MIR eligió por mi, y descubrí una especialidad que robó el corazón, y un tutor excepcional que me hizo ver las inmensas posibilidades de la medicina de familia.
    Soy médico porque soy feliz cuando visitó. Soy egoísta y quiero seguir siendo feliz. Me encanta sentirme útil, me encanta acompañar…es un privilegio y un regalo
    Todos los días hay algún momento o momentos que confirman lo acertado de la intuición/decisión.

    Y todo esto de lo que estamos hablando, de la vocación, los exámenes multi-respuesta no entienden…

      maxigutierrez respondido:
      03/10/2015 en 00:02

      Esther, me emociona leer tu propia historia vocacional. Todos tenemos una, un tesoro, una riqueza, lo que nos configura.
      Y que bonito es que esa historia nos lleve a la felicidad, como a ti. Sigue haciéndolo porque en tus aportaciones y comentarios nos haces felices a los demás.

    ainara escribió:
    02/10/2015 en 17:49

    Hola Maxi!
    Me parece una pasada tu blog y me ha parecido especialmente bonita esta entrada, quizás porque me he sentido muy identificada con lo que decías.
    Decidí que quería ser médico porque quiero servir a los demás y mejorar con mi trabajo y esfuerzo la salud y la vida de las personas.
    La selectividad para mí fue una pesadilla, me entró muchísima ansiedad y me pasé días y días estudiando para llegar a esa nota de corte que cada año es más y más alta… qué barbaridad. Te lo juegas todo en 5 exámenes y si tienes un día malo o te pones nervioso… se acabó.
    Al final solo conseguimos entrar unos pocos afortunados, porque aunque es una de las carreras que más plazas oferta, también es una de las más demandadas y muchísima gente se queda fuera.
    El primer año de uni recuerdo que los que no teníamos familiares médicos eramos los “muggles”, como los magos de padres no magos en los libros de Harry Potter. A pesar de ser “muggle” pienso que vivo la Medicina con más intensidad y ganas que gente que ha entrado en Medicina “porque me daba la nota” o “porque como mis padres son médicos…”. Y hay muchísimas persona, cuya verdadera pasión es la Medicin, que se quedan fuera porque en vez de un 12 sobre 14 han sacado un 11.95 en unos exámenes finales.
    Así, como dices en tu artículo, consiguen llegar a ser médicos los de mejores notas, pero no las mejores personas…

      maxigutierrez respondido:
      03/10/2015 en 00:23

      Qué chulo lo de los “muggles”… no sabía que yo era un “muggle”…
      Ni tu ni yo lo llevamos en los genes, no lo hemos vivido en casa pero, no es necesario. Las profesiones no se heredan. Podemos ser los mejores si vivimos esto con pasión y si nos hacemos a menudo la pregunta de ¿Por qué seguimos siendo médicos?… es importante no olvidarse de responderla a menudo para no olvidar el lugar que uno ocupa y las motivaciones reales de lo que hace.
      Serás una buena médica, Ainara.

    albertoenblogalta escribió:
    02/10/2015 en 19:42

    Pues yo sí creo en la vocación, en la llamada o en algo parecido. Yo no sabía qué era eso de ser médico, pero en mi casa se cuenta que desde niño era la única respuesta que daba a la pregunta “qué quieres ser de mayor”. En mi casa no había médicos ni enfermeras, no sé qué me llevó a eso. Después de estos años de profesión el haber ido encontrando mi sitio en mi mundo hace que ejercer la medicina no sea una opción, que sea otra cosa. Podría vivir sin trabajar de médico, pero creo que seguiría siendo médico. Y no me refiero a esa figura social o a ese estatus. Me refiero a una forma de mirar, de ver, de acercarse al que sufre que veo en gente como vosotros, en compañeras enfermeras, en auxiliares, en administrativos… Como esto no es un post me permito ser caótico y escribir lo que me sale.
    Gracias Maxi. Yo ahora, de mayor quiero ser como tú, como Salvador, como Esther, como Ainara… Me falta mucho, ya lo sé, pero soy un niño jugando con un fonendo!!!!!!

      maxigutierrez respondido:
      03/10/2015 en 00:32

      Qué chulo lo que dices, Alberto. Qué suerte compartirlo. Qué privilegio tenerte cerca… (esto parece una declaración de amor… como para compartir este blog).
      Me encanta lo de “vivir sin trabajar de médico pero, seguir siendo médico”. Es algo que nos configura de tal manera que ya no podemos nunca dejar de serlo. Pero, insisto, eso no pasa sólo con la medicina pasa con la felicidad y la pasión de ser lo que uno quiere ser y de contribuir a algo mayor.
      Que alguno de nuestros lectores NO MEDICOS nos comparta sus pasiones y sus felicidades. Necesitamos saber que esto no es exclusivo de los galenos!!!

      Y… sigue jugando que lo haces muy bien.

    Florencia Leiva escribió:
    03/10/2015 en 00:49

    Hola Maxi, soy la mamá de José Tomás, muchas gracias por la linda nota que has escrito!! Me emociona mucho que mi bebé y su historia te hayan inspirado para escribir algo tan lindo, soy estudiante de medicina también por lo que aún más me llega lo que escribes. Un abrazo desde Chile

      maxigutierrez respondido:
      04/10/2015 en 23:24

      Gracias Florencia. En lo que Pancho me habla de José Tomás vislumbro un niño precioso que despide amor por todas partes. Quizás por eso la foto me resultó tan inspiradora porque su tío me ha ayudado a verlo así. Algún día me encantará conocerle. A él y a su madre… toda una doctora entregada a los demás.
      De momento, dale un beso de mi parte. Ya le contaremos cómo ha ayudado a tantos profesionales de la medicina a hacerse preguntas imprescindibles. Sólo con un juego.
      Muy grande tu hijo!!!

    Una joven residente escribió:
    03/10/2015 en 21:12

    La foto me encanta! Y un texto muy a la orden dia. Es una pena que las notas de corte eviten o arrastren a hacer cosas que muchas veces no son “la vocación” real. Y como dices, nos dejamos a buenos profesionales al margen. Es contradictorio, en esta profesión, cualquier tipo de deshumanización o perfil que no cuente con la persona como fin en si mismo. La pregunta que nos puede suscitar es cómo será la medicina en unos años si no cambia este sistema de acceso.

      maxigutierrez respondido:
      04/10/2015 en 23:29

      Cierto Mar, las inocentes notas son mucho más que eso. Nos ayudan o nos dificultan la vida y las decisiones y seguramente harán que la medicina sea diferente.
      De momento, será bueno que los que vivimos con pasión la profesión invitemos a los que se incorporan a degustarla desde puntos de vista humanos. Con eso será suficiente. Es tarea de todas y todos.

    Itziar escribió:
    05/10/2015 en 16:23

    No soy médico pero trabajo cerca de todos vosotros y os veo hacer cosas grandes cada día como quien vende una barra de pan. Ser un buen médico tiene mucho de vocación y amor a los demás, con la empatía y la compasión bien entendida.

      maxigutierrez respondido:
      05/10/2015 en 22:20

      Así es, hacer cosas grandes con personas concretas, en la privacidad de la consulta y de la relación asistencial.
      Sólo podemos hacer cosas grandes con la ayuda de tantos y tantas que estáis ahí, junto a nosotros, a veces callados pero, muy activos.
      Gracias también a tí.

    […] Comenzamos octubre reflexionando sobre la medicina de familia como especialidad y como forma de entender la salud, la enfermedad y la vida. Ángel López comparte en su blog una experiencia que resalta la importancia del médico de familia a la vez que Maxi Gutiérrez se pregunta por qué se hizo médico. […]

    David Riba Torrecillas escribió:
    06/10/2015 en 21:22

    Pienso en la última reflexión del post… a mi siempre me ha llamado la atención como grandes estudiantes han sido médicos mediocres y como estudiantes mediocres han sido grandes médicos. Los pacientes necesitan de lo segundo y en ello contribuye indudablemente la vocación, la manera de ser basada en la empatía y un poco de sentido común… tras esta mezcla, los pacientes añaden la salsa necesaria para que disfrutemos en el ejercicio de la profesión!

      maxigutierrez respondido:
      06/10/2015 en 22:12

      Y después están los grandes estudiantes que son grandes médicos y los mediocres en todo… Hay de todo en todos partes pero, las notas no aseguran nada.
      Y los pacientes no buscan a los grandes. Buscan conexión y empatía. Ya lo dije en el post “Pacientes buscan médico”… y cuando unos y otros se encuentran llega la paz y la calma a la consulta.
      Nuestra aspiración debe ser a ser grandes profesionales vocacionados a los demás pero, seguramente no conectaremos con todos… ¡ya nos gustaría!

    […] Invisibles. Pero insistentes. Tercos. Debe ser eso de la vocación de cuya existencia dudaba Maxi en su reciente post. […]

    […] desinflados y desorientados. Profesionales que han olvidado aquel ímpetu vocacional que les hizo dedicarse a la medicina , a la enfermería o a la atención al cliente […]

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