ESPECIES EN EXTINCIÓN. (Alberto Meléndez)

Posted on

Todavía hace buen tiempo en Álava. Este septiembre está trayendo mejor clima que agosto. Sin embargo, el pueblo parece vacío. Muy cercano a Vitoria, niños y adultos habrán madrugado para ir a sus trabajos y escuelas. En una de las primeras casas del pueblo está Irene. Más de 90 años. Una guerra, una postguerra. Varios hijos. El campo. La vida.

Ahora languidece en una cama nueva en la habitación de siempre. Apenas se mueve. Cubierta de mantas a pesar del calor. Sin embargo, en ocasiones con una fuerza en la voz que parecería venir de otra mujer, habla. No se queja. Pero dice cosas…

Begoña anda atareada con nuestra visita. Entra y sale de la habitación, enseñándonos informes, mostrándonos cómo han preparado la medicación… Mientras Carlos está en la habitación con nosotros. Ha cogido una pala de esas de matar moscas. “En estas fechas están muy pesadas”, dice. Begoña y la enfermera que trabaja conmigo (ni harto de vino diré “mi enfermera”, pero ese es otro tema) van a revisar las curas del maltrecho cuerpo de Irene.

Mientras, Carlos en la cocina del txoko prepara un café. Hablamos. Me cuenta de la fuerza que tiene Irene, de todo lo que ha hecho en este pueblo. Se emociona un poco. Revisamos la medicación. Y sus expectativas. Se emociona un poco más. “Sí, sí. En casa.” Dice. “Ella está plenamente consciente de que se va y quiere estar en casa”.

Mientras, Irene habla con ellas. Pocas palabras. Busca sentido. “Si mi sufrimiento puede ayudar a otros, venga pues. Pero si no, que esto acabe”… Y hablan. Escuchan. Ni un reproche, ni una exigencia. Gratitud serena de quien lo ha dado todo…IMG_0063

Desde el txoko intento entender algo pero sólo oigo pedacitos de frases susurradas. Intuyendo el momento especial que se está viviendo en la habitación, nos mantenemos en silencio mientras la cafetera comienza a silbar. No sé cuánto tiempo pasa. ¿Mucho? ¿Poco? Demasiado para el café (“café hervido, café perdido, que dice mi madre”) así que Carlos se levanta a apagarlo. Y apaga también sin pretenderlo el momento que estábamos viviendo.

Nada especial en este día cálido de septiembre. Nada. Todo se desarrolla entre una absoluta normalidad. Sin embargo yo sé que son especies en extinción. Irene. Carlos y Begoña.

Ah, perdón. Que no os he dicho… A Irene ya os la he presentado. Carlos es su médico de cabecera. Y Begoña su enfermera…

Eso. Especies en extinción.

Anuncios

6 comentarios sobre “ESPECIES EN EXTINCIÓN. (Alberto Meléndez)

    Myriam escribió:
    04/10/2014 en 19:25

    A mí lo de “mi enfermera”; mira por dónde, que me parece bonito, cariñoso….Es donde deposito en el trabajo mi confianza. Es como si fuera parte de mí.

      albertoenblogalta respondido:
      04/10/2014 en 20:29

      Ya Myriam. Pero a algunas compañeras les molesta. EL rollo es que decir “la enfermera que trabaja conmigo” es un poco largo… En nuestro caso tengo la suerte de que “mi enfermera” trabaja conmigo de una forma tan coordinada que no le importa serlo, ni ser yo “su médico”…

    maxigutierrez escribió:
    04/10/2014 en 20:27

    No se si son especies en extinción… Lo que son es especies en especialización. Expertos en cuidados especiales. Los que toman decisiones compartidas conociendo y respetando la opinión de sus pacientes y sus familias. Decisiones en salud, el resto le tocan a otros.
    Y el momento sagrado no lo rompió el café. Esos momentos son fugaces. Lo importante es pillarlos al vuelo.
    Hay que decirle a Irene que parte de su sufrimiento sirvió y sigue sirviendo para enseñarnos lo esencial de nuestra profesión. Gracias Irene por tu generosidad.

    albertoenblogalta respondido:
    04/10/2014 en 20:35

    Gracias Maxi.
    Expertos en Cuidados Especiales. Me gusta.
    Fue uno de esos días que te reconcilia con la profesión, pero que te entristece darte cuenta de que con ellos se irá esa forma de atender. Los conoces, pero respetaré su anonimato. Para que sigan así. Hasta que se extingan…

    maribel escribió:
    14/10/2014 en 17:44

    No, no son especies en extinción. Para el “sistema” sí son especies invisibles . Pero cada día y para tantas Irenes no sólo son visibles sino que están plenamente PRESENTES.

      albertoenblogalta respondido:
      14/10/2014 en 19:45

      Pues no sé qué decirte. Porque a veces lo que me planteo es si somos cómplices de toda esto. O si queremos ser “mártires” y denunciarlo donde se nos escuche…
      Besos y gracias por leer y comentar…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s