ACOMPAÑAR EL SUFRIMIENTO (Maxi Gutiérrez)

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Nos toca contactar con el sufrimiento cada día.
Una veces con los pequeños sufrimientos que nos dejan perplejos y nos conducen a la simplicidad (¿cómo se puede estar tan preocupado por algo tan tonto?). Otras con los sufrimientos que se escriben en mayúsculas. Esos sí que nos generan preguntas (¿De dónde se pueden sacar fuerzas para levantarse cada día con esto?).

Uno termina dándose cuenta que cada uno es libre de sufrir con lo que quiere y que nunca cumple fórmulas matemáticas de lo “directa o inversamente proporcional” sino que los más oscuros y ocultos factores se disponen para generar un sentimiento de tal perjuicio que se escapa a lo humanamente explicable.

Y ante la misma dolencia no todos sufren por igual, no. Hay algo de la historia previa, de cómo uno se ha construido como persona y de las herramientas que tiene para enfrentarse a lo inesperado que explica lo inexplicable; algo que conduce a la persona de un sitio a otro dejando estupefacta a la audiencia.

Tampoco hay un reparto homogéneo ni justo del sufrimiento. A algunos les toca tanto que todo parece demasiado concentrado en los mismos. Un exceso sin aparentes circunstancias etiopatogénicas que convergen en la insistente pregunta de los porqués. Y no hay respuesta científica ni humana. Sólo hay silencio.

Ante tanta variedad y disonancia ¿se puede trazar un camino que me lleve más allá de la banalización? porque oigo insistentes análisis simplistas. ¿Se puede no huir? porque conozco compañeros extenuados de tanto escapar. ¿Se puede ser útil? porque a veces lo dudo y caigo en las mismas tentaciones. A pesar de todo, me atreveré a proponer.Goya_atendido_por_ArrietaThe_Doctor_Luke_Fildes

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Hay que estar muy atento a los sentimientos que pasan por nuestra consulta (y por nuestra vida) para intentar ponerles la categoría de sufrimiento o no.
Hay dolores, quejas, deformidades o malestares que generan un disconfort a los que ni paciente ni profesional llevan al terreno de lo que significa el sufrimiento.
Pero, también acuden los problemas duros, los que rompen la estabilidad de la vida, los que siendo fáciles de explicar son difíciles de digerir y que nadie duda en categorizar como aquello que nos hace sufrir en lo más profundo.
Aun así el mundo está lleno de grises en los que hay que indagar mucho, escuchar mucho, comprender mucho para poder afinar. Ahí esta el reto y la dificultad. Ahí es fácil equivocarse.
Primera medida: poner atención para captar.

Hay que discernir sobre las causas y moverse para cambiar el punto de visión. Hay que agitar el caleidoscópico mundo de los sentimientos para repensar, cuestionar, explorar y reformular. Ponerlo toda patas arriba, conducir al absurdo o preguntar aquello que apenas nos atrevemos.
Segunda medida: explorar con atrevimiento.

Hay que elaborar unrelacion-medico-paciente-ppt-1-728 plan de acción que a veces es un plan de inacción centrado en la escucha paciente sin propuestas. Dejar que el otro elabore su propia estrategia con unas tenues pautas de asentimiento por nuestra parte.
O bien, todo lo contrario, forzar la maquinaria, empujar hacia lugares que duelen para poder explorar caminos hacia la sanación. Siempre explicando y respetando.
Tercera medida: atreverse a proponer.

 

 

Y cuando todo parece encaminado, estar abierto al replanteamiento, a dudar de todo para elaborar nuevas hipótesis. No dar nada por cerrado porque, la vida y sobre todo las personas, cambian planteamientos, hipótesis y condicionantes.            Cuarta media: reevaluar para replantear.

No se qué es lo que me resulta más difícil en este camino… ¿Captar?… ¿Explorar?… ¿Proponer?… O ¿replantear?…
En cualquier caso, para un médico de familia el sufrimiento siempre merece ser acompañado.

En estas líneas he recordado a muchas y muchos que desde el cáncer, la enfermedad mental o la pérdida me siguen permitiendo acompañarles y aprender en el acompañamiento.

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3 comentarios sobre “ACOMPAÑAR EL SUFRIMIENTO (Maxi Gutiérrez)

    medicopersonal escribió:
    24/09/2014 en 10:29

    Reblogueó esto en Médico Personal.

    albertoenblogalta escribió:
    25/09/2014 en 20:33

    Gracias Maxi. Como sabes me ha encantado el post. Sin embargo me atrevería a poner un punto previo a los que propones. Para llevar a cabo ese trabajo que planteas un punto previo debería ser trabajarse el propio sufrimiento. Si no conoces tus heridas, si no has ahondado en tu propio sufrimiento, acompañar a otro se hace imposible. No puedes acompañar a alguien a donde no has ido tú mismo. Lo harás con recetas, con protocolos, con “ideas”. Pero no será tu persona la que acompañe sino tu razón… No sé si me explico. Es la fábula del sanador herido. O como dice Migueli, “solo nunca te curas, solo nunca me curo”.

    En fin, que el sufrimiento es uno de los grandes enigmas. Y citando al neuropediatra norteamericano John Wyatt “El sufrimiento no es un problema que demanda una solución; tampoco es una pregunta que pide una respuesta. Es un misterio que reclama una presencia”.

    Un abrazo. Y gracias de nuevo…

      maxigutierrez respondido:
      25/09/2014 en 23:39

      Tu sí que eres sabio y buen conocedor de sufrimientos y acompañamientos, Alberto.
      ¡¡Aprendo de tí!!

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