LA RUEDA (Alberto Meléndez)

Posted on

Hace unos días falleció mi padre. 82 años, una vida completa. Estuvimos con él hasta el final. Y, como hijo médico, mi papel principal fue protegerlo a él y a mi familia de esto que hemos creado. De “La Rueda”. Voy a intentar compartir mi reflexión fruto de estos días tan especiales.

Imagino el sistema sanitario como una gran rueda de molino que hacemos girar pesadamente. Rueda contra piedra, los pacientes van entrando en ella y son triturados al ritmo que marca La Rueda. Muchos se benefician, a veces enormemente. Y casi todos la viven con gratitud. A veces con sorprendente gratitud…

Nadie recuerda cuándo estuvo parada. Algunos, los más viejos, sí que hablan de días en los que su giro no era tan continuo, días en los que era posible salir de su ritmo machacón…

En esta labor de hacerla girar estamos todos. Algunos, los que dirigen, se sitúan lejos de donde caen los restos. Eso les permite tomar decisiones de forma más libre. A otros nos han colocado más cerca del lugar donde entran y salen los enfermos. Depende de tu posición, los ves sólo entrar, sólo salir, o en ambos momentos. Pero todos empujamos.

Entrar en La Rueda supone grandes posibilidades de sufrir. No todo es malo dentro de la rueda, pero su ritmo frenético hace que el riesgo de ser dañado supere en muchas ocasiones el de ser beneficiado. Porque ese es el fin inicial de la rueda, beneficiar a quien entra…rueda

Sin embargo, La Rueda no gira en torno a lo que es bueno para la gente. Su giro obedece a distintas fuerzas; modas, necesidades económicas, poderes gremiales… La evidencia científica, la opinión de los ciudadanos, las necesidades de los más débiles, apenas modifican unos grados su inexorable girar. Sin embargo elementos como la costumbre, el miedo, la cobardía, engrasan su eje desde ya ni se sabe cuándo…

Sorprendentemente, casi todos los que empujamos la rueda, sobretodo los que más cerca estamos de los que entran y/o salen de ella, conocemos sus peligros. De hecho protegemos de ella a nuestros seres queridos, como he podido hacer estos días con mi padre. Muchas veces incluso ayudamos a salir de La Rueda a personas que han comprendido que ya es más fácil aumentar su sufrimiento innecesario que solventar el problema que les hizo entrar. Pero mientras hacemos eso seguimos empujando su giro. De una u otra forma. Somos solución a veces. Y parte del problema casi siempre.

En excepcionales ocasiones (cuentan) se produce el milagro. Una de las personas que tiene poder sobre el giro incansable de La Rueda entra en ella. Un amigo, un familiar o él mismo, precisan de ella por un problema de salud. Y de pronto lo ve. Ve que La Rueda engulle y tritura al que entra. Descubre que sólo aquel que se maneja en ella, aquel que tiene criterio y fuerza, es capaz de escapar de su piedra demoledora. Criterio para saber distinguir entre lo necesario y lo futil, entre lo protocolizado y lo adecuado… Y fuerza para hacer prevalecer ese criterio. Para ser capaz de sostener la mirada de los propietarios de La Rueda y decir “NO”, “hasta aquí”… Y con ese descubrimiento vuelve a La Rueda a intentar el cambio. ¿Podríamos adecuar la rueda a lo que la gente necesita? ¿Es necesario este ritmo? ¿Se podría individualizar más?

Pero el cambio no es fácil en La Rueda. La inercia de La Rueda es grande. No es sencillo cambiar a La Rueda…

Yo al menos necesito reflexionar.

Para ello os propongo escuchar a mi amigo Alex Jadad en una ponencia sobre el concepto de salud. En ella hay varias perlas. Pero en este momento tomaría una parte de su charla (min 34 aprox) para lanzar(me) estas preguntas:

¿Te gustaría morir de la forma que lo hacen los pacientes que tú atiendes? La pregunta es lanzada a profesionales de Cuidados Paliativos, pero creo que vale para cualquier profesional sanitario. ¿De verdad que ofrecemos lo mejor que tenemos para tratar a nuestros pacientes, a sus necesidades? ¿Dónde nos situamos en La Rueda?

Y para acabar, otra inquietante y provocadora pregunta que lanza Alex junto con mi otro buen amigo, Emilio Herrera: ¿qué harías si no tuvieras miedo?

Somos problema y somos solución. Lo que pasa es que podemos seguir siendo ambas cosas… hasta que tengamos que elegir…

Y mientras…

forges

Anuncios

12 comentarios sobre “LA RUEDA (Alberto Meléndez)

    maxigutierrez escribió:
    12/08/2014 en 20:39

    La piedra del molino. Elemento constituyente de la humanidad que facilitó que hombres y animales comieran el grano adaptándolo a sus posibilidades digestivas.
    El sistema sanitario. Constituyente. Imprescindible. Valorado. Facilitador para restablecer la salud a quien la ha perdido. Pero, también implacable, despersonalizado, imparable, arriesgado hasta límites insospechados y generador de patología en algunos casos. Mi amigo Juanjo Goñi me enseñó que “Nunca le preguntes a un peluquero si necesitas un corte de pelo”.
    Me preocupo de velar por proteger a mis pacientes del sistema. Intento colaborar en generar salud y no ensañarme en el etiquetaje de patologías pero, no me resulta ni fácil de hacer ni fácil de explicar. Ni a mis compañeros ni a mis mis jefes ni a los pacientes muchos de ellos preocupados (o adoctrinados) en la prevención y la investigación de todo hasta las últimas consecuencias. Con algunos consigo explicarme y creo que me entienden. Esa es la satisfacción.
    En mi propia protección, en la de mi familia y amigos dudo si seré capaz de explicarlo y hacerlo con suficiente criterio y fuerza.
    Estoy seguro del agradecimiento de tu padre por haber estado ahí como hijo, sin duda en primer lugar y más importante pero, también como SU MÉDICO.
    La muerte y el sufrimiento nos enseñan siempre.

    albertoenblogalta respondido:
    12/08/2014 en 22:09

    Gracias Maxi.
    Lo que más me preocupa no es lo grande que es el problema, sino qué parte soy YO del problema. Criticamos un sistema del cual vivimos y ayudamos a perpetuar. Manejamos dos lenguajes (o más); aprobamos protocolos que luego nos saltamos y descalificamos cuando se trata de nuestro familiar o de nuestro paciente “especial”. Es más, nuestros propios gestores nos animan a saltarnos esos protocolos cuando se trata de individualizar. Lo terrible no es que haya una “rueda”; lo malo es que a los que participamos de ella nos escandaliza. Salgamos de la rueda. Con criterio. Sin ser un friki o como se diga. Pero hoy tenemos formación e información para decir qué no es bueno. Para mi padre ni para nadie en esas circunstancias…
    Un abrazo, amigo.

    Javi Soto escribió:
    12/08/2014 en 23:52

    Lo siento mucho Alberto . Un Beso muy Grande para ti, Mari Jose y Toda tu Familia . ( soy Javi Soto, que estuve de Residente con Rosa en Zaramaga, y rotando con Mari Jose en Paliativos de Txago ).

      albertoenblogalta respondido:
      13/08/2014 en 20:59

      Un abrazo Javi. Tuviste dos grandes referentes… Seguro que te irá bien.

    medicopersonal escribió:
    13/08/2014 en 07:43

    Reblogueó esto en Médico Personal.

    aprendiz de médico escribió:
    14/08/2014 en 23:37

    Gracias Alberto por poner palabras a lo que yo estoy sintiendo. Como sustituta de profesión en “mi extenso cupo” de estos meses de verano, de dobletes y repartos, comparto camino con más personas con cuidados paliativos de las que “tocan por estadística” y estas dos últimas semanas me han dejado entrar en su casa tres personas, Las tres con diagnóstico de cáncer avanzado, las tres en “quimioterapia avanzada”, con “efectos secundarios avanzados, con pérdida de calidad de vida avanzada”, sin cuestionamientos, caminando por un camino trazado, de baldosas amarillas que salpican, con falsa autonomia en las decisiones porque una verdad a medias siempre será una mentira, y he sentido exactamente eso, que acompaño a los pacientes en la rueda, intentando apretar fuerte su mano si me dejan, pero viendo cómo la rueda los tritura y sintiéndome yo también un poco triturada. Y, sin duda, formando parte del problema.

    Alberto, un abrazo circular, de los que aprendí leyendo a Ramón Bayés, a quien descubrí en la última jornada de Arinduz, a la que fuí porque tú me avisaste, que te conocí porque nuestra Mariadelmar nos presentó, que…..ves? circular

      albertoenblogalta respondido:
      17/08/2014 en 16:58

      Gracias aprendiza!! Me encantaría aprender de ti. Circulemos juntos.
      Un beso.

    maite escribió:
    16/08/2014 en 23:17

    Hola Alberto. Un abrazo muy fuerte también de mi parte. La muerte de un padre es un hecho que marca y hay que asumirlo.
    Respecto a la rueda, yo que por dos veces he formado parte de ella como paciente muy necesitada y muy crítica, tengo muchas cosas que agradecer a la rueda y a los conductores. He hecho, con ventaja, claro, medicina compartida y me he salido de la rueda. Cierto que hay que ser muy crítico, cambiar muchas cosas y salirse del sistema aunque sea a escondidas, es cierto. Sobre todo a la hora de morir, de malvivir y de malmorir. Pero a pesar de todo no olvidéis que hay que dar a cada uno lo suyo y la rueda va muy muy bien aunque haya que seguir mejorándola. Gracias a los que la hacéis posible.

      albertoenblogalta respondido:
      17/08/2014 en 16:56

      Maite, quizá no me explico bien. Mi padre era un enfermo crónico. Vivió “muy bien” gracias al sistema sanitario. Tuvo creo que lo mejor y más adecuado durante su enfermedad. Pero cuando el sistema se convierte en rueda, cuando sigue ofreciendo lo mismo, cuando no individualiza, cuando no acepta que con todo no puede… ahí “la rueda” avasalla y tritura. El enfermo necesita de lo que hay en la rueda. Pero necesita aún más profesionales que le conozcan y le guíen, que le ayuden a tomar decisiones basadas no en un marcador o en una pCo2. Como sabes, reivindico este papel en la Atención Primaria, pero no sólo ella debería proteger a las personas…
      Yo vivo en la rueda. Y de la rueda. Mi dilema actual es si desde dentro se pueden cambiar algo las cosas…
      Gracias por leernos y por comentar. Un beso fuerte.

    eduardogarcialangarica escribió:
    17/08/2014 en 09:07

    Querido Alberto, un abrazo fuerte.
    No hace tanto, año y medio con mi madre y casi quince con mi padre, los hurté de la rueda y ambos murieron en casa.
    En el caso de mi padre yo tenía muy pocos conocimientos sobre paliativos porque el siglo pasado eso no se llevaba demasiado, pero me arreglé bien y quedé satisfecho. En el de mi madre, con más conocimiento, sin embargo no me quedé tan satisfecho, me quedó un regusto amargo y, la verdad es que no sé muy bien por qué, seguramente no fue por el trato ni el tratamiento, sino porque ya, sin padres, te ves el primero en la fila, ya no te queda nadie por delante, no sé si me explico.
    Para acabar, ánimo a los dos a seguir con el blog, siempre tenemos cosas que decir y que aportar.

      albertoenblogalta respondido:
      17/08/2014 en 17:01

      Eduardo, el blog responde a una necesidad de no quedar callado, además de ayudarnos a ordenar las ideas.
      Seguro que tus padres tuvieron lo mejor. Porque estabas ahí para tirar de ellos, para poner freno a lo irracional de la rueda. Me duele saber (y ver) otros casos en los que no hay un hijo sanitario, o una nuera, o un hermano…
      Ah, y probablemente el siglo pasado se sabría poco de control de síntomas avanzado o vía subcutánea… Pero del resto de lo que son cuidados paliativos se sabía a mi juicio mucho más que ahora.
      Un abrazo y enhorabuena!!

      Maxi escribió:
      17/08/2014 en 18:33

      Gracias por tu confianza Eduardo. Necesitamos gritar a los cuatro vientos lo que vivimos porque lo vivimos con pasión. Gritar las bondades y las injusticias.
      Necesitamos, también compañeros que lean, asientan o discrepen, comenten y discutamos nuestras opiniones.
      Nos encontramos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s