COMO ME CURABA MI MADRE (Maxi Gutiérrez)

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Jonhy es una mujer joven, menuda, simpática, de fácil y profunda conversación. Es monja. Ecuatoriana. Y destila sencillez por los cuatro costados.

Mientras me contaba, con una sonrisa que le iluminaba el rostro, la dura experiencia que está viviendo en Turkana (Kenia) notaba como sus palabras me conmovían. Un lugar donde llueve cinco días al año. Donde los niños mueren en los brazos de madres resignadas al hambre. Un lugar donde las personas se deshidratan exhaustos a la sombra de un árbol.

Turkana_people-Woman8576685501_4717bc00fc_oTurkana_people-AfricansTurkana_peopleImposible trasmitir con mis palabras escritas la fuerza de una mujer entregada a “los restos” del mundo.

Antes estuvo en la selva ecuatoriana, otro difícil y apartado lugar. Un compañero le asignó la responsabilidad de una enfermería cerrada hacía ocho años donde la última voluntaria médica que pasó dejó libros y medicamentos que el tiempo se encargó de caducar y cubrir de polvo. Mientras se dedicaba a la limpieza y al orden veía como muchas personas llegaban y se sentaban en los alrededores. Ella miraba, saludaba y sonreía. Era todo lo que le posibilitaba su desconocimiento de la lengua.

A los pocos días se enteró de las quejas de la gente por la falta de atención en aquella enfermería, por traer a una doctora que no les entendía ni les curaba. Triste y un tanto enojada, dejó claro a sus compañeros su falta de toda formación para desarrollar esa tarea: “Ni soy médica ni conozco el idioma. No puedo comunicarme y mucho menos curar sus males”.

La respuesta también fue contundente “¿Recuerdas cómo te curaba tu madre?… hazlo igual. Tócales, acaríciales y manifiéstales confianza y cariño, aunque tenga que ser sin palabras”. A partir de aquel día comenzó una labor que considera manifiestamente mejorable pero, imprescindible.

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Me ha hecho pensar sobre cómo es mi atención: científica, técnica, organizada, registrada, correcta,… Características indispensables, sin duda. Pero, también en cuántos momentos ésta adolece de calidez, de palpación y de caricia, de confianza o de esperanza, con la palabra o sin ella. Por mil razones, sin duda y, mucha ajenas a mi persona (aunque, ¿hay algo que nos sea ajeno?). Excusas perfectas o carencias manifiestas.

A partir de ahora me vendrá bien recordar a menudo “cómo me curaba mi madre”.

(Aclaración pertinente: en la palabra “madre” quiero visualizar a todas aquellas personas que en la debilidad de la infancia nos han cuidado y curado de tantas heridas. Padre, maestro, hermanos… Aún cuando la figura de la madre, de “mi madre”, tenga un valor muy especial)

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5 comentarios sobre “COMO ME CURABA MI MADRE (Maxi Gutiérrez)

    albertoenblogalta escribió:
    23/05/2014 en 20:54

    ¿Qué pasará cuando olvidemos cómo cura “una madre”? ¿Cómo “cuida”? Hasta ahora las cuidadoras que vemos en domicilio han aprendido a cuidar… ¿De quién aprenderán nuestros hijos, con nuestros mayores en residencias, hospitales…? ¿Y los médicos? Todos hemos tenido una referencia de cuidado… ¿Y cuándo falte? ¿O ya faltan? Igual que detectamos que ya no hay “el sentido común de la abuela” para molestias menores de los niños… ¿Y si se nos olvida CUIDAR?

      maxigutierrez respondido:
      23/05/2014 en 23:38

      Sin duda, es un interrogante razonable.
      Un mundo donde el cuidado se pague, se profesionalice o se olvide es un mundo abocado al abismo. Necesitamos cuidarnos porque nada como el cariño y el amor son más curativo.
      Demos oportunidad a la esperanza. Tantas experiencias silenciosas y humildes de cuidado de mayores, de las que tu y yo somos testigos privilegiados en nuestra profesión, no pueden pasar desapercibidas. Tantas madres y padres que educan con responsabilidad a sus descendientes intentando hacerlo bien, no pueden ser en vano.
      Quiero pensar que se contagiarán en muchos y se aprenderán por algunos.
      Nosotros debemos comprometernos a enseñar a nuestros residentes a ser científicos en la curación y exquisitos en el cuidado.
      Gracias por lo que me genera tu reflexión, Alberto, porque me consta tu esfuerzo por acompañar, cuidar y enseñar.

    maxigutierrez respondido:
    27/05/2014 en 22:43

    Hoy quiero dedicar este post a un grupo de hombres que trabaja día a día para ejercitarse en el cuidado a los demás. Desde el abrazo, la caricia, el contacto y “la conexión”.
    Son para mí privilegio, inspiración y estímulo. ¡Va por y para vosotros, chicos!

    Fernando Ruiz Grande escribió:
    28/05/2014 en 09:31

    Círculos que se cierran. Como en los amantes del círculo polar.
    Me llega un correo de Maxi contándome este blog y la primera entrada se da de bruces con los turkanos.
    Maxi siempre inquieto, siempre un poco más allá.
    En el Servicio de Cirugía de mi hospital hay un adjunto distinto. Uno entre treinta. Viaja a Kenia 15 días al año y opera turkanos de sol a sol con un grupo de cirujanos de Madrid de todas las especialidades. Los medios son muy escasos. Muchas veces sólo pueden cuidar como hacían las madres. Los turkanos esperan todo el año esos 15 días con esperanza ciega. A veces, no reciben curación pero siempre reciben cuidados. Ellos no sólo operan: recogen material, fletan aviones, hacen fiestas para recaudar fondos… El proyecto es muy atractivo.
    Este año, mi compañero ha hecho una presentación en la sesión clínica y me he infectado del virus turkano. Un run-run.
    Ahora mi fiable hermano en la distancia, Maxi, menciona a los turkanos. El run-run crece.
    Gracias Maxi, bienhallado.

      maxigutierrez respondido:
      29/05/2014 en 00:30

      ¡Qué necesarias son personas así! que ponen mucho de lo que son y lo que tienen para dedicarlo a los demás.
      ¡Qué necesarios sois amigos así! que os dejáis conmover por el sufrimiento ajeno y que anheláis cuidar, cuidar como nos hicieron nuestras madres.
      ¡Qué privilegio escribir para tí y ser leído por tí, Fernando! ¡Qué suerte encontrarnos y re-encontrarnos!

      Y… una cosa más. “Turkana” esta todos los días entre nosotros. Hay “Turkanos” que llaman a nuestras puertas. “Turkanos” que esperan ser cuidados. Ahí nos la jugamos!!

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