PERDEDORES BIOLÓGICOS (Alberto Meléndez)

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El término lo acuñó Daniel Callahan el precioso documento “Los Fines de la Medicina” http://www.fundaciongrifols.org/portal/es/2/7353/ctnt/dD10/_/_/5v5/11-Los-fines-de-la-medicina-The-Goals-of-Medicine-.html donde habla de ese grupo de pacientes en los que la “lucha” no ha sido suficiente. Esos de los que se habla poco. Esos “perdedores” para los que ya “no hay nada” o si acaso, “cuidados mínimos” como reza en algunos informes. Cuando una persona famosa padece “esa terrible enfermedad” enseguida aparecen mensajes llenos de buenos deseos, apelando a la lucha, a la pelea, a la superación. Dando por seguro que esas capacidades vencerán al mal…Checkmate2

Reconozco que esos mensajes siempre me habían parecido “bonitos”, bienintencionados. Y sin duda la intención no es mala. Hasta que conocí a Mikel. Y a Paloma.

Paloma limpiaba en el centro donde yo trabajaba. Muy discreta, se cruzaba con nosotros y apenas levantaba la mirada. Su relación con el equipo había sido corta. Su pareja, Mikel, falleció en su casa con todo el cariño y el cuidado de Paloma. Porque Paloma estaba acostumbrada a cuidar.

Conoció a Mikel en una U.C.I. Mientras ella atendía los últimos días de su padre, con una cardiopatía severa, en una cama de al lado Mikel iba despertando a la vida. Su intento de suicidio había fallado. No sentía nada de cintura para abajo, pero la rabia y el dolor le estallaban en la cabeza… Y Paloma, poco a poco se fue acercando a él. Su padre cada vez la necesitaba menos. Y Mikel necesitaba más. No hay nada más profundo que lo que une el dolor.

El padre de Paloma falleció, sin ruido, sin drama. Y Paloma siguió yendo a esa U.C.I. Primero de visita. Al poco, una bolsa en su mano con unas zapatillas y un pequeño neceser anunciaron que se quedaba. Y pronto fue para Mikel algo más que su mundo, fue su motivo para vivir, fue su vida… Planta, rehabilitación, consulta… Mikel volvió a aprender a andar, a reír. A no necesitar a quien no le quería. Y a amar a Paloma desde donde jamás había sentido amor.

Unos años después (pocos, siempre son pocos), una caída. La mirada rara y la boca torcida. Hospital. Otra vez. Escáner. Y eso. Glioblastoma multiforme. Broma macabra del destino. Mikel lo aceptó con frialdad. Uno se acostumbra a sufrir. A que la vida te guarde otra cara. A no creerte tu suerte… Paloma fue del enfado a la fe. A la fe en la vida que una vez le funcionó.

Mikel fue cayendo. Paloma con él.

De esto han pasado ya un par de años. La timidez de Paloma hacen que casi no hayamos vuelto a hablar. Pero hoy la vemos al fondo del pasillo. Viene hacia nosotros. Parece otra. Directa. Erguida. Lleva algo en su mano. Una revista. Seguro que la ha recogido de la sala de espera. Empieza a hablarnos casi antes de que podamos verla mejor. “Mira, mira” dice entre sollozos. Una foto de una mujer (leo más abajo que es hija de un personaje conocido). Y un titular: “El cáncer se puede vencer con ganas de vivir”. “Mira” repite, casi gritando. “¿Qué quiere decir esto, eh? ¿Qué quiere decir? ¿Que mi Mikel no quería vivir? ¿Que después de todo él NO QUERÍA vivir?”

Deja la revista encima de una silla. Se gira y se va. No espera respuesta. Se lo agradezco.

Miro la revista. Duele.

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5 comentarios sobre “PERDEDORES BIOLÓGICOS (Alberto Meléndez)

    Fernando escribió:
    26/04/2014 en 17:27

    Gracias, Alberto. Esta tarde tu artículo me hace bien.
    Qué cierto es que hay expresiones que a una persona le pueden alentar y a otra la pueden romper.. Qué importante es saber escuchar bien.
    Hay otra frase que me la apunto ” Se puede amar desde dónde jamás había sentido amor” El misterio del Amor que puede penetrar las experiencias más endurecidas por el sufrimiento. Ante todo esto uno solo puede callar , reconocer y agradecer cuando sucede.

      albertoenblogalta respondido:
      26/04/2014 en 18:34

      Fernando, son misterios. Y ante el misterio, lo incontrolable, tendemos a escapar. Por eso nos quedamos tan a gusto con cosas como “ya verás, que va a ir bien”, “tienes que ser fuerte”, “si estás positivo las cosas irán mejor”… Y si las cosas no van mejor, la culpa es de uno mismo, que no es lo suficientemente “fuerte”. Y no hemos dicho nada de cosas como “tirar la toalla” o “claudicación familiar…”…
      Gracias por tu comentario.

    csolaguibel escribió:
    28/04/2014 en 19:27

    Comentarios y actitudes bienintencionadas son habituales, pero que daño hacen muchas veces. ¿Pero como hacer que estos comentarios tengan criterio? A veces son incluso injustos. Estoy viendo ahora en los telediarios el funeral por el exentrenador del Barcelona. Todo el mundo realza su juventud, su ganas de luchar, lo injusto de su fallecimiento, la gente rodea la catedral…. ¿a caso es un caso de excepcionalidad? No, está ocurriendo todos los días y no parece que a esta sociedad tan mediática y sociable le importe.

      albertoenblogalta respondido:
      13/05/2014 en 20:33

      No nos creemos que somos “mortales”. Y que no controlamos la enfermedad ni la muerte. Parece que flota la pregunta “¿cómo una persona joven y deportista, rica, luchadora, va a fallecer con 48 años? Fallecen los viejos, los pobres, los cobardes…”. En fin. Gracias por tu comentario.

    […] ocultación de nuestro trabajo se extiende (¿de forma intencionada?) a pacientes y familias, a los perdedores biológicos de esta vida de sanos y ricos que nos hemos montado. La sensación de soledad, de abandono, que […]

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